Desde la vieja escuela al espacio
La Unión de Radioaficionados de Gijón contacta con medio mundo desde la estación de
radio que tienen montada y desde la que experimentan nuevos sistemas de comunicación.
Miembros de la URG, revisando un «balum»; por detrás,
asoma la antena colocada en las antiguas escuelas.
La
ubicación de las antiguas escuelas de La Pedrera es «privilegiada» para
emitir y recibir mensajes por radio. El edificio, hoy centro cívico
y sede de la Asociación de Vecinos «San Andrés,
se encuentra en un alto de la parroquia, donde las interferencias
son perfectamente asumibles. La Unión de Radioaficionados
de Gijón (URG) ha montado su estación en esa atalaya
de buenas ondas. El colectivo, con 176 miembros (una
pequeña
parte procede de Villaviciosa y Oviedo), forma parte ya de la rutina
de La Pedrera. Todos los jueves, de 19 a 21 horas, los socios se
reúnen en los locales que la asociación vecinal les
ha cedido en las antiguas escuelas. Algunos se llevan a la familia. «Es
que ahí fuera está muy guapo para dejar a los guajes
y que jueguen», explica el presidente de la Unión Gijonesa
de Radioaficionados.
José Ángel Prieto Puerto, transportista, de 35 años, sintió curiosidad por esta forma de comunicación «siendo muy pequeñín», cuando «para hablar a larga distancia no había ni internet ni el móvil». Los aparatos que entonces le llamaron la atención son trastos comparados con la estación que la URG tiene montada en las antiguas escuelas de La Pedrera. Comunicarse por radio es un sistema más viejo que el catarro, pero «nosotros estamos utilizando cosas nuevas». Disponen de tecnología digital y «experimentamos mucho» con artilugios que a los profanos en la materia les suenan a chino. «Nosotros no nos limitamos únicamente a hablar, sino que también investigamos distintas formas de comunicación, nuevos sistemas de antena...», puntualiza Prieto Puerto. Recientemente, incorporaron a la estación
material por valor de 1.200 euros.
El cuarto de operaciones
de la Unión de Radioaficionados de Gijón
-frente al despacho que ocupa la directiva de la asociación vecinal-
está amueblado con equipos de transmisión que permiten,
por ejemplo, contactar con la Estación
Espacial Internacional.
En las comunicaciones
radiadas, José Ángel
Prieto Puerto se convierte en EA1AIW. Este indicativo es algo así como
un DNI para los radioaficionados. Cada código es único,
personal e intransferible. El grupo de radioaficionados de La Pedrera,
tan variopinto como las comunicaciones que establecen desde la parroquia,
tiene entre ceja y ceja «hacer» Taiwán. Con «hacer» se
refieren a mantener contacto con alguna estación de radio
situada en esta pequeña isla del Pacífico (al sureste
de la China continental). Según parece, la URG está a
punto de conseguir esa meta. «Estamos pendientes de confirmación»,
señala el presidente del colectivo.
La Unión de Radioaficionados
de Gijón se instaló en La Pedrera porque uno de sus promotores
estaba también vinculado a la Asociación Vecinal «San
Andrés». La parroquia se convertía así en
punto de emisión y recepción de mensajes procedentes
de todas las partes del mundo, incluidos nuestros antípodas
de Oceanía.
Decenas de tarjetas de confirmación, acuñadas por las
estaciones contactadas, así lo certifican. Estas tarjetas
son una especie de postales, en cuyo reverso aparecen los datos del
momento en que se produjo la comunicación, desde la hora al
tipo de frecuencia. La URG envía sus confirmaciones a través
de la Unión
de Radioaficionados Españoles, que les proporciona este servicio
por una módica cuota.
Están perfectamente organizados.
Es lo que tiene ser radioaficionado profesional. O sea, con titulación.
Porque, según remarca Prieto Puerto, «todos los que formamos
la unión gijonesa tenemos licencia oficial». Lo que significa
que han pasado las pruebas convocadas por la Administración
y utilizan frecuencias autorizadas.
En definitiva, que saben lo que hacen. «Esto es como lo de conducir. Para coger el coche, tienes que sacarte el carné»,
apunta. |